Escribe que soy árabe

MAHMUD DARWISH

CARTA DE IDENTIDAD

Escribe
que soy árabe,
y el número de mi carnet es el cincuenta mil;
que tengo ya ocho hijos,
y llegará el noveno al final del verano.
¿Te enfadarás por ello?

Escribe
que soy árabe,
y con mis camaradas de infortunio
trabajo en la cantera.
Para mis ocho hijos
arranco, de las rocas,
el mendrugo de pan,
el vestido y los libros.
No mendigo limosnas a tu puerta,
ni me rebajo
ante tus escalones.
¿Te enfadarás por ello?

Escribe
que soy árabe.
Soy nombre sin apodo.
Espero, con paciencia, en un país
en el que todo lo que hay
existe airadamente.
Mis raíces,
se hundieron antes del nacimiento
de los tiempos,
antes de la apertura de las eras,
del ciprés y el olivo,
antes de la primicia de la hierba.
Mi padre…
de la familia del arado,
no de nobles señores.
Mi abuelo era un labriego,
sin títulos ni nombres.
Mi casa es una choza campesina
de cañas y maderos,
¿te complace?…
Soy nombre sin apodo.

Escribe
que soy árabe,
que tengo el pelo negro
y los ojos castaños;
que, para más detalles,
me cubro la cabeza con un velo;
que son mis palmas duras como la roca
y pinchan al tocarlas.
Y me gusta el aceite y el tomillo.
Que vivo
en una aldea perdida, abandonada,
sin nombres en las calles.
Y cuyos hombres todos
están en la cantera o en el campo…
¿Te enfadarás por ello?

Escribe
que soy árabe;
que robaste las viñas de mi abuelo
y una tierra que araba,
yo, con todos mis hijos.
Que sólo nos dejaste
estas rocas…
¿No va a quitármelas tu gobierno también,
como se dice?…

Escribe, pues…
Escribe
en el comienzo de la primera página
que no aborrezco a nadie,
ni a nadie robo nada.
Mas, que si tengo hambre,
devoraré la carne de quien a mí me robe.
¡Cuidado, pues!…
¡Cuidado con mi hambre,
y con mi ira!

········

A MI MADRE

Añoro el pan de mi madre,

El café de mi madre,

Las caricias de mi madre…

Día a día,

La infancia crece en mí

Y deseo vivir porque

Si muero, sentiré

Vergüenza de las lágrimas de mi madre.

Si algún día regreso, tórname en

Adorno de tus pestañas,

Cubre mis huesos con hierba

Purificada con el agua bendita de tus tobillos

Y átame con un mechón de tu cabello

O con un hilo del borde de tu vestido…

Tal vez me convierta en un dios,

Sí, en un dios,

Si logro tocar el fondo de tu corazón.

Si regreso. Tórname en

Leña de tu fuego encendido

O en cuerda de tender en la azotea de tu casa

Porque no puedo sostenerme

Sin tu oración cotidiana.

He envejecido. Devuélveme las estrellas de la infancia

Para que pueda emprender

Con los pájaros pequeños

El camino de regreso

Al nido donde tú aguardas.

Del poemario: Enamorado de Palestina (1966)

Traducción del árabe por María Luisa Prieto

…………..

¿CUÁNTAS VECES TERMINARÁ LO NUESTRO?

Contempla sus días en el humo de los cigarros,

mira el reloj de bolsillo:

si pudiera, pausaría su sonido

para aplazar la maduración de la avena.

Él sale de sí mismo agotado, impaciente.

El tiempo de la mies ha llegado.

Las espigas son pesadas, las hoces descuidadas

y el país

se aleja ahora de su puerta profética.

El verano del Líbano me habla de

mis viñas en el Sur.

El verano del Líbano me habla

del más allá de la naturaleza,

pero mi camino hacia Dios comienza

desde una estrella en el Sur…

– ¿Me hablas, padre?

– Ellos han fijado una tregua en la isla de

Rodas, hijo.

– ¿Y qué tenemos nosotros que ver con eso, padre?

– Y se ha terminado todo.

– ¿Cuántas veces terminará lo nuestro, padre?

– Ya se ha terminado. Han cumplido con su deber:

Han disparado con fusiles rotos contra los aviones enemigos.

Hemos cumplido con nuestro deber. Nos hemos alejado de

los acedaraques para no mover la gorra del jefe militar.

Hemos vendido los anillos de nuestras mujeres

para que cazaran pájaros, hijo.

– ¿Pero entonces, padre, nos quedaremos aquí,

bajo el sauce del viento,

entre los cielos y el mar?

– Hijo mío, todo aquí

se asemejará a algo de allí.

Seremos a nuestra imagen y semejanza

por las noches,

y la estrella eterna de la semejanza

nos consumirá.

– Padre, aligérame del peso de tus palabras.

– He dejado las ventanas abiertas al arrullo

de las palomas,

he dejado mi rostro en el brocal del pozo,

he dejado a las palabras charlando a su antojo,

colgadas en el armario,

he dejado a la oscuridad en su noche,

envuelta en la lana de mi espera,

he dejado a las nubes tendiendo sus zaragüelles

en la higuera,

he dejado al sueño engendrando al sueño

y he dejado a la paz sola,

allí en la tierra…

– ¿Estabas soñando en mi vigilia, padre?

– Levántate. Regresaremos, hijo mío.

Traducción del árabe por María Luisa Prieto

Biografía de Mahmud Darwish en EPdLP,

Mahmud Darwish en Poesiaarabe.com

http://www.poesiaarabe.com/Mahmud%20Darwish.htm

mahmud-darwish

Mahmoud Darwich nació el 13 marzo de 1941 en el pueblo de Al-Birwa, en la Galilea, y ha sido el poeta palestino más reconocido en el exterior, honrado con reconocimientos como la medalla del Caballero de las Artes las Letras de Francia en 1997, el premio Lotus en 1969, el Lenin, en 1983, el premio de la fundación Lannan a la libertad cultural, en el 2001, y el Príncipe Claus de Holanda, en 2004.

Tras el estallido de la primera guerra árabe israelí, su pueblo fue destruido y sus habitantes obligados a un exilio forzo.

Tras su vuelta del Líbano, donde permaneció por un año, Darwish vivió en diversas localidades de los territorios palestinos, donde era detenido reiteradamente por las autoridades israelíes por sus escritos y su actividad política contra la ocupación.

En 1960, a la edad de 19 años, escribió su primer poema, titulado Pájaros sin alas. Un año más tarde ingresaría en el Partido Comunista de Israel, formación judeo árabe. Publicó su primera obra, “Hojas de Olivo”, a los 22 años de edad desde entonces ha escrito más de una veintena de libros de poesía y cinco de prosa y sus textos han sido traducidos a más de 20 idiomas.

Su célebre poema de 1964, Identidad (Sajjel: Ana arabi), basado en un formulario israelí, se convirtió en un himno del todo el mundo árabe.

En 1970 se vió obligado a abandonar su tierra y exiliarse primero en Moscú y luego en El Cairo, Beirut y una sucesión de capitales árabes.

Darwish formó parte del Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), cargo al que renunció en protesta por la firma de los acuerdos de Oslo, en 1993 entre palestinos e israelíes.

Fue el autor, en 1988, de la Declaración de la Independencia Palestina, lo que le valió, junto con su obra en defensa de la libertad y de su tierra, el sobrenombre de “poeta de la resistencia”, si bien también supo cantar a la vida y al amor.

Falleció en Houston (Estados Unidos) el 9 de agosto de 2008.

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