¡¡Es la ocupación, estúpido!!

Iberglobal hace una encuesta sobre ¿Cuáles son los think tanks más importantes e influyentes que hay en España? Mirando las opciones me encontre con http://www.igadi.org/  donde se publica una nota interesante del periodista Carlos Sanchez Pardo sobre la situación palestina y la política del gobierno israelí.

 

¡¡Es la ocupación, estúpido!!
Carlos Sánchez Pardo (igadi.org, 11/01/2009)

Cada cierto tiempo podemos leer en el diario “El País” artículos de Slomo Ben Ami, quien firma como vicepresidente del “Centro Internacional Simón Peres para la Paz”, radicado en Toledo. Es la presentación ideal para un impostor del calibre de este personaje, como lo es Simón Peres o cualquier otro líder israelí, que siempre se presentan como amantes de la paz y que sólo tratan de defender a su país, tratando de sobrevivir en una región en la que están rodeados de enemigos que llevan años pretendiendo eliminarlos y echarlos al mar de nuevo, pero que cuando se trata de un líder del partido laborista israelí, la mentira todavía es más flagrante.

Históricamente el Partido Laborista israelí siempre se ha presentado a sí mismo como partido de izquierdas (de hecho, forma parte de esa entelequia llamada “Internacional Socialista”) moderado y adalid de la paz, es decir, las palomas, en contraposición al Likud y sus sucedáneos y aliados, que representan la derecha pura y dura y por tanto son los halcones. Y ciertamente, siempre han tenido un notable éxito en vender esta imagen y convencer a casi todo el mundo.

Nada más lejos de la realidad y la verdad histórica. El Partido Laborista israelí ha sido el principal impulsor de los asentamientos de colonos en los territorios ocupados palestinos, han iniciado la mayor parte de las guerras mantenidas con los países limítrofes, fueron los creadores de la idea del muro que están construyendo actualmente dentro de los territorios ocupados, y siempre han rivalizado con los demás partidos israelíes en brutalidad y alardes de terrorismo de estado desde el mismo día de la creación del Estado de Israel, el 15 de mayo de 1948.

Para ilustrar las diferencias entre los laboristas y los demás dirigentes israelíes, nada mejor que una metáfora que le escuché una vez a un ciudadano palestino en Ramallah: “La diferencia entre Ariel Sharon (general israelí tristemente conocido por su ferocidad y cinismo) y Simón Peres, es que Sharon te mata de una sola patada con sus botas de soldado, y sin embargo, Simón Peres tarda más en matarte con sus elegantes zapatos Gucci, es decir, Sharon te mata más rápido y por tanto sufres menos”.

Así pues, a Slomo Ben Ami le gusta firmar como vicepresidente de ese Centro de Toledo para seguir cultivando tan exitosamente su imagen de palomita de la paz, pero por supuesto omite decir que él fue embajador de Israel en España en los primeros años de la primera Intifada, cuando su colega de partido Isaac Rabín era el responsable de la represión salvaje de esa sublevación popular contra la ocupación que llevaban 20 años sufriendo y había dado la orden de romper los brazos y las manos de todos los palestinos que fueran detenidos tirando piedras a los soldados israelíes (orden que esos soldados cumplieron tan eficazmente como de costumbre), además de las prácticas represivas habituales. Omite decir que ha formado parte de gobiernos que han seguido extendiendo los asentamientos de colonos y han incumplido sistemáticamente los compromisos adquiridos en los acuerdos de Oslo, boicoteando por acción y por omisión esa débil esperanza que un día se suscitó en Oriente Medio de enfrentar el conflicto con valentía y resolver de una vez por todas esa situación.

Slomo Ben Ami repite en todos sus artículos la misma cantinela: la culpa siempre es de los otros, es decir, de los palestinos (nunca encuentran interlocutores para las paz), de los países vecinos, siempre en manos de dirigentes ineptos y corruptos (lo cual muchas veces es cierto), y por el contrario, Israel es el único país democrático y civilizado de toda la región, víctima propiciatoria de esos vecinos tan desalmados y empeñados en hacerles la vida imposible.

Pues bien, es cierto que todos los países vecinos están gobernados por dictadores y reyezuelos de diverso pelaje, que dentro de la clase dirigente palestina hay corrupción (¿le puede extrañar a alguien, dadas las circunstancias?), pero veamos cómo actúa el tan cacareado Estado democrático israelí.

1. Del muro del apartheid: En el año 2002, Israel empezó a construir un muro de separación (ellos le llaman “valla de seguridad”) de 8 metros de alto entre Israel y Cisjordania. Nada que objetar si lo hubiera hecho dentro de su territorio y respetando la “línea verde”, es decir, la frontera internacionalmente reconocida, pero el hecho es que el recorrido de ese muro lo ha definido unilateralmente Israel (con casi total acuerdo de las fuerzas políticas israelíes), y por lo tanto se permite el lujo de adentrarse en territorio palestino todo lo que le viene en gana, a veces hasta 20 km, anexionándose de hecho aproximadamente un 10-15% del territorio cisjordano, siempre incluyendo los asentamientos de colonos más grandes (Ariel tiene 25.000 habitantes, por ejemplo) y los principales recursos acuíferos subterráneos, obviamente robándoselos a los palestinos, sus dueños legítimos. Este muro separa pueblos y aldeas enteras del resto de Cisjordania, separa familias y vecinos entre sí y a su vez de sus escuelas, centros de salud, mezquitas, redes comerciales, campos de cultivo, etc, etc, y por supuesto, está construido en terrenos expropiados “manu militari” a los afectados, que no tienen capacidad alguna de oponerse.

La construcción de este muro fue declarada ilegal por el Tribunal Internacional de La Haya en su resolución del 9 de julio de 2004, instando a Israel a desmontarlo e indemnizar a los afectados por los daños y perjuicios causados, pero como es habitual, Israel no reconoce a ese tribunal y por tanto hace caso omiso de sus resoluciones. Así pues, cabría preguntarse, por ejemplo: ¿qué pasaría si Francia decidiera unilateralmente violar la frontera internacionalmente reconocida y empezara a construir un muro entre los dos países descolgándose hasta Pamplona, Huesca o Girona? ¿Nos quedaríamos de brazos cruzados? ¿Qué pasó aquí cuando el ejército de Napoleón invadió España en 1808? ¿Qué pasó cuando los soviéticos construyeron el muro de Berlín después de la Segunda Guerra Mundial? Sin embargo, Israel hace lo mismo y no pasa nada, como siempre, sus sacrosantas “razones de seguridad” están por encima de todo y actúan con total impunidad y desfachatez, fruto en gran parte de esa mala conciencia de los europeos que los israelíes saben explotar tan bien y con tanta demagogia, rechazando cualquier crítica a su política como resultado de actitudes antisemitas. Por cierto, los palestinos también son semitas, curiosamente.

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 La franja de Gaza… una de las zonas más pobladas del planeta: 1.400.000 palestinos sobreviviendo en 300 km cuadrados, y cercados por tierra, mar y aire por el ejército israelí: la prisión más grande del mundo. [Foto: Una niña palestina mira por la ventana de un centro de acogida de la ONU, en una escuela de Rafah, el 30 de diciembre de 2008]. 

2. De la colonización de los territorios ocupados: Desde la conquista por la fuerza de las armas en la “guerra de los 6 días” en junio de 1967, los sucesivos gobiernos israelíes (fueran del color que fueran) se han empleado a fondo en la colonización de la Franja de Gaza, Cisjordania y los altos del Golán, contraviniendo flagrantemente la 4ª Convención de Ginebra que prohíbe de forma terminante la transferencia de población de la potencia ocupante a los territorios conquistados, así como la expulsión de la población autóctona fuera de sus casas. Y por supuesto, ignorando totalmente la Resolución 242 de Naciones Unidas, que obliga a Israel a retirarse de todos los territorios ocupados en la “guerra de los 6 días”.

 

 

 

Pues bien. En la Franja de Gaza desmontaron los asentamientos de colonos en un gran circo mediático orquestado en el verano de 2006, por una sencilla razón práctica: les salía muy caro mantener a aquellos 8.000 colonos protegidos por 20.000 soldados israelíes, pero lo vendieron como un gran sacrificio desgarrador que hacían por el bien de la paz. Y mucha gente se lo creyó, por cierto. Y esos 8.000 colonos estuvieron casi 40 años viviendo en una de las zonas más pobladas del planeta: 1.400.000 palestinos sobreviviendo en 300 km cuadrados, y cercados por tierra, mar y aire por el ejército israelí: la prisión más grande del mundo. Y cuando Hamas resultó elegida democráticamente como fuerza política más votada en unas elecciones libres y con presencia de observadores internacionales (entre ellos Jimmy Carter), Israel decretó un férreo bloqueo condenando a toda la población a un castigo colectivo para forzar la renuncia del gobierno de Hamas, quien responde con la tolerancia del disparo de cohetes artesanales que rara vez dan en el blanco, pero no esconden su intención: si los israelíes les condenan al hambre, al menos los habitantes de los pueblos cercanos a la frontera con Gaza (especialmente Sderot) no podrán dormir tranquilos e impunes, aún asumiendo el alto coste de las represalias israelíes, que siempre se cobran ciento por uno o mil por uno, les da igual. Recordemos la última guerra con Líbano: más de 10.000 muertos y medio país arrasado porque la guerrilla de Hezbolá mató a 3 soldados israelíes y capturó a otros dos soldados en una acción de guerra en territorio libanés, y ahora mismo, finales de diciembre de 2008, vemos de nuevo las matanzas cotidianas del ejército israelí en medio de zonas densamente pobladas como respuesta a esos cohetes prácticamente inofensivos lanzados desde Gaza para forzar al gobierno israelí a que rompa el bloqueo y les deje vivir en paz.

En los altos del Golán ahí siguen, pues ese territorio conquistado a Siria se lo han anexionado unilateralmente, para no perder la costumbre. Como siempre, la política de los hechos consumados y punto.

Y en Cisjordania, ahí están los 250.000 colonos viviendo en tierras robadas a los palestinos, así como los correspondientes recursos hidráulicos. Cada colono israelí consume 10 veces más agua (en sus casas, sus jardines, sus piscinas, sus campos de cultivo…) que cualquier ciudadano palestino.

Y para comunicar esos asentamientos entre sí, carreteras de uso exclusivo de los colonos (que siempre van armados) y del ejército israelí, carreteras que dividen el territorio cisjordano en pequeñas islas incomunicados entre sí, y por si esto fuera poco, los continuos controles del ejército de ocupación israelí repartidos por todo el territorio, haciendo la vida imposible a toda la población y condenándolos por consiguiente a la miseria y la desesperación. Prisioneros en su propia tierra.

3. De la resistencia palestina: A finales de 2008, se considera que hay aproximadamente 11.000 presos políticos palestinos encarcelados en las prisiones israelíes, muchos de ellos en “prisión administrativa”, es decir, detenidos por períodos de 6 meses prorrogables indefinidamente sin necesidad de presentar cargos ni llevarlos a juicio, simplemente, de nuevo, “razones de seguridad” del Estado israelí. Así las cosas, es fácil comprender que la cárcel de Guantánamo es un juego de niños comparado con lo que ocurre todos los días desde hace 60 años en el autodenominado “Estado democrático” israelí.

Mucha gente ignora que Israel tiene legalizada la tortura bajo el eufemismo de “presión física moderada”, pero da igual, nunca han respetado sus propias normas a la hora de reprimir a la resistencia palestina, y cuando esos métodos fallan, siempre queda el recurso fácil de conseguir confidentes: ofrecer la libertad de un familiar encarcelado, el acceso a un hospital para un hijo enfermo, un pasaporte para salir del país… Los servicios de información del Shin Beit y del Mossad son muy eficientes…

Por supuesto, todos los miembros de la resistencia palestina son juzgados por tribunales militares, y si en cualquier país “la justicia militar es a la justicia lo que la música militar es a la música”, si a eso añadimos la “justicia militar israelí”, el resultado no puede ser otro que la violación sistemática de las más elementales garantías jurídicas y procesales.

4. De los refugiados palestinos: Se considera que en la actualidad hay aproximadamente 4.000.000 de refugiados palestinos repartidos por diferentes países, la mayoría en los países limítrofes (Líbano, Siria y Jordania), como consecuencia de las sucesivas expulsiones a las que fueron sometidos desde la primera guerra mantenida por el Estado de Israel, la que ellos llaman de la independencia, en 1948. La mayoría de estos refugiados viven en condiciones infrahumanas, y sin embargo, cualquier judío, venga de donde venga, por el simple hecho de ser judío, puede entrar en Israel y tener acceso directo a las generosas ayudas proporcionadas por el Estado para facilitar su integración. Aún así, el 20% de la población que vive en Israel es árabe, es decir, son palestinos que han decidido quedarse en Israel a pesar de ser considerados ciudadanos de tercera categoría y sufrir toda clase de discriminaciones.

5. De los israelíes pacifistas: Si bien podemos considerar a Simón Peres y Slomo Ben Ami impostores paradigmáticos pero que saben vender muy bien su imagen de palomas de la paz, contando con numerosos apoyos entre gente bien intencionada pero totalmente ignorante de la realidad de los hechos, también es cierto que en Israel existen algunos pacifistas de verdad. Son muy pocos y con un papel marginal, pero extraordinariamente valientes y honestos. Por supuesto, sufren toda clase de insultos y descalificaciones: traidores, vendepatrias, judíos que se odian a sí mismos, etc, etc.

Pero tienen nombre y apellidos, citemos a algunos:

  • Uri Avnery: Fundador de la ONG israelí-palestina “Gush Shalom”. Fue miembro de la resistencia armada judía durante el mandato británico (por lo tanto considerado un terrorista por éstos). Diputado de la Knesset (Parlamento israelí) en varias legislaturas.
  • Gideon Levy: Periodista y escritor.
  • Amira Haas: La única mujer periodista israelí que se fue a vivir a Gaza para escribir sus crónicas desde allí.
  • Gilatz Altzmon: Famoso saxofonista de jazz autoexiliado en Londres.
  • Illan Pappé: Profesor de historia de la Universidad de Haifa, impulsor del grupo de “nuevos historiadores” israelíes que han denunciado las sucesivas limpiezas étnicas y atrocidades cometidas por el ejército israelí a lo largo de su historia desde su creación en 1948.
  • Hanna Barag: Dirigente y fundadora de la organización “Machsom-Watch”, que se presentan en los controles del ejército israelí para observar el comportamiento de los soldados. Naturalmente, cuando ellos están presentes evitan las humillaciones y provocaciones habituales a que someten a la población palestina, pero aún así, vale la pena mencionarlos.
  • Jeff Halper: Coordinador del Comité Israelí Contra la Demolición de Casas. Se trata de una de las mayores atrocidades del ejército de ocupación israelí: la demolición de casas de ciudadanos palestinos que no cuentan con la preceptiva autorización de la autoridad militar israelí (por el contrario, ellos no paran de construir casas para sus colonos), y la demolición de las casas de los autores de atentados suicidas pero que siempre afectan a las casas colindantes, dejando siempre a varias familias en la calle, cuando no se trata de edificios enteros. ¿Se imaginan que pasaría si eso mismo lo hubiera hecho el gobierno español con los terroristas de ETA, o el gobierno inglés en su momento con los terroristas del IRA, o el alemán con los de la banda Baader-Meinhoff, o el gobierno italiano con las Brigadas Rojas?

Hay más personas y organizaciones, cierto, pero poco más. En cualquier caso, éstas pueden ser representativas de ese minúsculo sector de la sociedad israelí que se rebela contra la barbarie de sus gobiernos y exigen el respeto a los derechos humanos y la legalidad internacional y por lo tanto, el fin de la ocupación y la devolución de todos los territorios ocupados a cambio de la paz.

6. De la impunidad del terrorismo de estado israelí: Y así llevan 60 años, desde el mismo día de su creación como Estado, resultado precisamente de una resolución de la ONU, esa misma ONU que Israel se empeña en ignorar sus resoluciones cada vez que contradice sus intereses, y siempre con el apoyo incondicional de los sucesivos gobiernos de Estados Unidos (no importa si son demócratas o republicanos) gracias al trabajo del inefable lobby judío estadounidense, así como con la aquiescencia de la Unión Europea, siempre condicionada por la división de opiniones en el seno de los diferentes gobiernos que la componen y la mala conciencia del tristemente famoso Holocausto, y por supuesto la impotencia interesada y bravuconería inútil de los variopintos gobiernos árabes, a los que toda la fuerza se les va por la boca, pues siempre están temerosos de la presión de sus respectivos pueblos, siempre indignados e impotentes con la soledad de la lucha del pueblo palestino.

7. De la salida del conflicto: La lucha del pueblo palestino seguirá pasando por flujos y reflujos, momentos álgidos de enfrentamiento y momentos de repliegue, pero algún día Israel tendrá que elegir: o paz y seguridad o los territorios. Y por lo tanto en algún momento se verá abocado a:

  • Cumplir la resolución 242 de la ONU.
  • Desmantelar todos los asentamientos de colonos en los territorios ocupados.
  • Liberar a todos los presos políticos de la resistencia palestina.
  • Negociar con las autoridades palestinas el retorno o la indemnización a los refugiados.
  • Cumplir la resolución del Tribunal Internacional de La Haya y desmantelar el muro de separación e indemnizar a los palestinos afectados por las expropiaciones y daños causados en su vida cotidiana.
  • Volver a las fronteras del 67 y permitir la existencia de un Estado palestino viable, seguro e independiente.

Dicho así, parece uno de tantos sueños utópicos. Puede ser, puede ser, pero torres más altas ya cayeron: ¿qué pasó con el muro de Berlín? ¿qué pasó con la Sudáfrica del apartheid?. Pues por ahí precisamente pueden ir los tiros, ¿para cuándo el boicot político, comercial, deportivo, etc a Israel? ¿Qué pinta ese país en Eurovisión o en la liga de baloncesto europea, por ejemplo?

Pues bien, Slomo Ben Ami: parafraseando aquella famosa consigna de la campaña electoral de Bill Clinton que decía “Es la economía, estúpido”, a ti podemos decirte lo mismo: “Es la ocupación, estúpido”. De eso es de lo que hay que hablar si de verdad quieres la paz y la seguridad para tu país. Deja de marear la perdiz y esconder la verdad de los hechos. No queremos las botas de Sharon, ni las de Rabin, ni las de Barak, ni tus zapatos Gucci. Simplemente, queremos el fin de la ocupación y la libertad para el pueblo palestino, y entonces, también Israel tendrá paz y seguridad, pero renunciando a los territorios ocupados, obviamente.


Xuño, Porto do Son, diciembre de 2008.

Carlos Sánchez Pardo

, trabajador voluntario en el kibbutz “Lohamet Hagetaot” y en el moshav “Sde Nitzan”, Israel, 1987. Cooperante, coordinador de proyectos de la ONG “Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad” en Cisjordania, 2002, y jefe de misión de la ONG “Solidaridad Internacional” en Palestina, 2004.

 

http://www.igadi.org/tribuna/pdf/csp_es_la_ocupacion_estupido_pr.pdf

Para la encuesta de Iberglobal ver:

http://www.iberglobal.com//index.php?option=com_surveys&Itemid=35&act=view_survey&survey=Think%20tanks

 

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